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Singapur

42. Chinatown, Shoppings, Jardines y a lo mas alto de la ciudad – Singapur

LOS SHOPPINGS DE MARINA BAY

42-1Terminamos nuestros primer día sabiendo que no íbamos a volver a pasar por la tortura de caminar todo lo que habíamos caminado sufriendo bajo el calor agobiante y la humedad de Singapur. Así fue como nos comenzamos a amigar con el transporte público y la amistad se hizo intensa al descubrir lo barato que era. No podíamos creer que el día anterior habíamos caminado todo esto. Nos subimos al tren con la mirada puesta en los shoppings de Marina Bay. Un complejo de tres shoppings que están justo en frente del hotel Marina Bay Sands. En la entrada de uno de ellos podemos encontrar una palangana gigante que cada cierto tiempo se llena de agua y el agua comienza a girar como si de un inodoro se tratase, 42-2formando un remolino y cae por un agujero dentro de esta gran palangana. El agujero da a una parte dentro del shopping donde se forma una pileta de agua en la cual hay estacionadas unas góndolas (los típicos barcos que se ven en Venecia). Estas góndolas te sacan a pasear por el río que corre por dentro del Shopping, una cosa de locos. En otro de los los shoppings hay un gran sector de paneles táctiles en el suelo que hacen de zona de juego para niños chiquitos, ya que aparecen peces y demás figuras en los paneles y al tocarlos van sucediendo diferentes cosas. Además, a través del shopping es que se puede acceder hacia los famosos jardines de marina bay o Gardens by the Bay cómo se los conocen.

GARDENS BY THE BAY Y CHINATOWN

42-3A estos últimos nos dirigimos después de haber recorrido todo el shopping. Subimos una escalera interna del shopping que desemboca en un puente que cruza a través del hotel Marina Bay Sands y al cruzar el hotel, uno llega a los jardines. Los Gardens by the bay están compuestos por jardines varios y todo tipo de plantas. Lagos artificiales con peces de colores y están los famosos árboles del futuro. Unas estructuras metálicas de gran altura recubiertos de plantas en los lados. El más alto de estos árboles cuenta con un restaurante en su copa. Además, entre los árboles cruza un puente colgante que, pagando una pequeña suma, uno puede ir a visitar. Nosotros habíamos decidido ahorrarnos esa experiencia y gastar un poco más de dinero en subir al deck de observación del hotel.

42-4Luego de recorrer los jardines salimos a nuestro próximo destino. Chinatown, íbamos a ver si la comida china era tan buena como la india. Nuestro propósito principal de ir hacia Chinatown es que allí había un edificio particular donde se concentraban las tiendas proveedoras de tecnología (y drones) y hacia allí queríamos ir a ver si conseguíamos un drone a buen precio. Solamente necesitábamos recuperar el drone en sí, sin ningún accesorio extra. Fuimos a este edificio a preguntar precios y nos dimos cuenta que no había ninguna oferta particular por fin de año, ni tampoco había nada por el black friday. En fín, si íbamos a comprar el drone, íbamos a tener que pagar el precio completo. Ese iba a ser el precio a pagar por el descuido que cometí con el trato al primer drone. Teníamos que analizar las variables.

42-5Nos fuimos del edificio y apuntamos hacia un Hawker. Los Hawker son los centros que el gobierno de Singapur destina a los puestos de comida callejera. Aquí es donde se agrupan todos los puestos que ofrecen comida en la calle y que hacerlo allí, propiamente, está prohibido. Como dato de color, Singapur (específicamente Chinatown) cuenta con el único puesto de comida callejera que cuenta con el reconocimiento de poseer una estrella michelin gracias a la calidad y sabor de su comida. Queríamos ir a probar ese lugar, pero he aquí nuestra suerte. Era miércoles y los miércoles es el único día de la semana que el lugar no abre. Comimos en el Hawker y buscamos por aquí y por allí algo de comida china para darnos el gusto. No encontramos nada que se adecuara a nosotros y terminamos, una vez mas, en un puesto de comida india. La verdad es que nos convencieron desde todo punto de vista.

GARDENS BY THE BAY DE NOCHE Y EL MERLION

42-6Terminamos de almorzar y nos dirigimos nuevamente hacia los jardines junto a la bahía. Allí nos íbamos a encontrar nuevamente con Harald para ir a comer a un Hawker que está en los jardines. De paso, pudimos ir a ver los juegos de luces que se llevan a cabo en los jardines y recorrimos, también, los shoppings de noche. Durante esa cena fue que probamos el ¨Mango Sticky Rice¨, una comida típica de Tailandia de la cual Harald era fanático y la verdad es que nos encantó. Tenía un gusto muy parecido al arroz con leche y canela que se puede encontrar muy fácilmente en Argentina. Habiendo cenado de manera hermosa, nos volvimos a nuestra casa en tren, una vez más y a dormir para descansar.

42-7Nos despertamos para nuestro ultimo día de recorrido de la ciudad. Hoy nos tocaba visitar un nuevo ícono de la ciudad, el Merlion. Es una estatua de un ser que es mitad león y mitad caballito de mar y larga agua por su bocota de león. En este monumento están toooodoooos los turistas que uno pueda imaginarse sacándose fotos con el chorro de agua. La cantidad de chinos que encontramos allí fue algo exasperante. Sobre todo porque los chinos no tienen noción ni respeto por el espacio ajeno. Pero, en fin, es algo a lo que deberíamos ir acostumbrándonos también si es que algún día queremos ir a visitar su país. Con paciencia, nos hicimos nuestro lugar, nuestro espacio y nos tomamos nuestras fotos junto al Merlion y desde allí partimos en tren hacia la tan reconocida ¨Orchard Street¨. Esta es la avenida de las luces, la avenida de los negocios y en la que se encuentran todas las grandes marcas.

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ORCHARD STREET, JARDIN BOTANICO Y LA ALTURA DE SINGAPUR

42-8Caminar por Orchard street es como caminar por la quinta avenida de Nueva York. Sabes que como mochilero no te vas a comprar nada, jajaja. Pero también, sabes que tenes que ir a recorrerla. Aprovechando que estábamos ahí y que es una calle con varios shoppings alrededor, nos dirigimos a uno que tenía una juguetería. Hicimos esta parada repentina ya que nos habíamos enterado que nuestros anfitriones eran aficionados a los juegos de mesa y fuimos a buscarles uno que, para nosotros, estaba bueno para jugar en grupo y compartir una linda noche de charlas y cervezas. Les compramos el Jenga como gesto por habernos recibido, alojado y por habernos compartido cenas y cervezas también.

42-9Salimos de la juguetería y fuimos directo para el jardín botánico que se encuentra al final de la calle Orchard.  Sinceramente, intentamos caminar lo más que pudimos a través de los jardines pero es inabarcable y parece un laberinto por los caminitos que tiene para meterse por un lado y por el otro. Repleto de plantas flores, pasadizos, algunos monumentos y un grán lago con peces de varios colores, tortugas y también cisnes. Un lindo paseo para mostrarnos, una vez más, las multiples facetas de Singapur. Un muy vasto espacio destinado a la naturaleza dentro de una vasta ciudad compuesta de multiples culturas.

Al salir de los jardines botánicos, nos tomamos un colectivo utilizando la misma tarjeta que veníamos usando para tomarnos el tren. Una linda particularidad que tienen los colectivos es que tienen dos pisos. En el piso de abajo hay una pantallita que indica cuántos asientos libres quedan arriba, para no subir al dope si no tenés asiento. El colectivo es la única manera de ir y volver de los jardines ya que no hay una parada de tren cerca. El colectivo nos dejó en una parada de tren y desde allí nos fuimos hacia Marina Bay Sands, el tan famoso hotel.

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42-11Esta vez nuestra visita al hotel se debía a que íbamos a irnos para arriba. No lo digo en el sentido de que íbamos a alojarnos aquí y estábamos subiendo de categoría, no. Lo digo literalmente. En la base del hotel hay unas escaleras que te llevan a un lobby donde podes comprar las entradas para ir al deck de observación que se encuentra en el piso 53 del hotel. Pagamos S$ 23 y hacia arriba fuimos. Si pagábamos S$ 7 más cada uno, nos daban un trago al estilo daiquiri, pero cuando lo vimos, agradecimos el no haber pagado esa diferencia. Un vaso muy chiquitito con un jugo aguado de frutilla. No lo recomendamos, si van a tomar algo arriba, elíjanlo ustedes mismos. Habíamos previsto subir a las 17:30 para poder ver el atardecer desde arriba. Si bien los días venían bastante nublados, desde allá arriba, todo se ve 42-12sumamente mágico. Vimos el sol caer entre las nubes en el marco de una ciudad imponente, con la bahía haciendo de alfombra a toda esa visión magnífica. Además, aprovechamos la subida para poder ver el show de luces y aguas danzantes desde arriba. Realmente, yo pensé que se iba a disfrutar más desde arriba que desde abajo. Si bien, desde arriba podes ver mas detalles de proyecciones de luces que se hacen sobre la bahía, desde abajo se puede apreciar mejor las imágenes que se proyectan sobre las aguas y da una sensación de cercanía con las aguas que desde arriba no se consigue. De todas maneras, si van a subir y pueden verlo desde arriba, es un agregado bonito. Conclusión: No suban por el simple hecho de ver el show desde arriba.

42-13Desde el deck de observación, asomando la cabeza por un costadito se puede ver la famosa ¨pileta infinita¨ a la que pueden acceder solamente los huéspedes del hotel. No puede entrar cualquier persona aunque pague. Una opción que les puede servir (que nosotros no aplicamos pero lo podríamos haber hecho) es ir al lobby a hablar con los huéspedes y ver si encuentran a algún huésped copado que les preste la llave por 20 minutos o media hora para ir a ver la pileta y meterte un ratito para sentirte V.I.P. Sino, no pasa nada. Cerramos nuestra visita por Singapur de la mejor manera y nos fuimos a dormir con los ojos llenos de esta ciudad espectacular. Al día siguiente amanecimos temprano, fuimos a desayunar con Harald y partimos raudamente hacia la estación de autobuses. Nos esperaba un viaje hacia una nueva ciudad y un nuevo País. Kuala Lumpur, Malasia, ahí nos vamos viendo…

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