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Singapur

41. Nos llevamos una sorpresa – Singapur

NUESTRA FAMILIA EN SINGAPUR: HARALD Y JOCELYN

41-1Unos días antes de tomarnos nuestro vuelo hacia Singapur, nos habíamos puesto en la búsqueda de un lugar par dormir a través de la aplicación de Couchsurfing. De esa manera nos podríamos ahorrar unos dólares en acomodación y además podríamos aprender sobre lo mejor para hacer en los alrededores de la mano de la gente local. En el momento en que estábamos en el aeropuerto de Cebú, esperando nuestro vuelo hacia Singapur, nos respondió (uno de los tantos mensajes que habíamos enviado) Jocelyn. Una joven originaria de Singapur que nos abría sus puertas para hospedarnos en la ciudad. Sin dudarlo mucho, aceptamos la oferta y ella nos brindó toda la información para llegar a su casa desde el Aeropuerto.

41-2Al llegar a Changi (nombre del aeropuerto de Singapur) ya tuvimos esa sensación de llegar a un lugar en donde todo iba a funcionar perfectamente. Aterrizamos y allí nos esperaba el kiosco que vendía las tarjetas de transporte público. MUY ATENTOS A ESTO. Venden una tarjeta que vale S$ 38 (Dolar singapurense) y se puede usar de manera ilimitada durante tres días. La otra opción es comprar por S$ 10 una tarjeta con una carga de S$ 5 como para empezar a usar. Nosotros fuimos por la segunda opción y habiendo estado 4 días en Singapur, comprobamos que viajamos en tren y en bus todo lo que quisimos (Ojo, somos de caminar mucho) y no llegamos nunca a cargar los S$ 38 que vale la tarjeta ilimitada. Creo que nunca van a llegar esa cantidad de dinero en solo 3 días.

41-3Desde el Aeropuerto nos tomamos el tren y combinamos la linea verde (que va hacia un lado) con la verde que va hacia el otro y llegamos a la estación que Jocelyn nos había indicado. A las 19hs ya estábamos en la casa. Llegamos a la avenida Sims y sobre ella posaban estos condominios muy llamativos y nos adentramos. Tomamos el ascensor y bajamos en el quinto piso. Al abrirse las puertas del ascensor pudimos ver todos estos estantes de zapatos, repletos de zapatos y comprendimos que evidentemente todas las personas de todos los departamentos dejan su calzado afuera para no ensuciar ni traer suciedad de afuera hacia la casa.

41-4Nos abren la puerta y allí estaban las dos caras. El, con una cara apacible, pálida y cubierta de una barba rojiza, delgado y un poco más bajo que yo. A su lado estaba ella, con sus ojos rasgados, que evidenciaban un tic nervioso al cerrarse cada 2 segundos y vestidos de unos anteojos que los magnificaban, pelo oscuro y un poco mas baja que Belu. Harald y Jocelyn nos daban la bienvenida a su departamento. Literalmente nos recibieron al lado de la puerta y nosotros entramos al departamento y no podían cerrar la puerta, era MUY pequeño! Dejamos nuestras mochilas enormes en el piso, debajo del piano donde Jocelyn practicaba y nos apoyamos sobre este. Quedamos cara a cara con ellos, que estaban apoyados en la cocina y nos separaban no más de 60cm. Por si no quedó claro, el departamento era MUY CHICO.

Luego de esa primera parte donde estaba la ¨cocina¨, había una heladera y un escritorio que bloqueaban (casi) la totalidad del paso hacia el ¨living¨ compuesto por un sillón chico enfrentado a una televisión. Por último, una puerta daba paso a una habitación que era del mismo tamaño que el living/comedor/cocina. Y a través de la habitación, podíamos llegar al cuarto de baño.

41-5Nos quedamos un rato charlando y luego los chicos nos invitaron a cenar aun restaurante a unas pocas cuadras del departamento. Comida…. por fín comida que no fuera pizza y que, además, no tuviera carne. Ya lo dije varias veces antes, pero veníamos de Filipinas que es el lugar menos amigable para ser vegetariano. Luego de una cena muy amigable donde nos llegamos a conocer un poco mas, volvimos al departamento, donde Harald me ofreció muy amablemente un chip de celular para que pudiéramos utilizar durante nuestra estadía. Una vez resuelto ese tema, comenzamos a acomodar el lugar para que pudiéramos dormir. Y comenzó el juego de Tetris: Harald agarró el escritorio y lo cruzó a lo largo de la cocina. Dejó un pequeño pasillo entre la mesa y la mesada de la cocina. Las mochilas nuestras quedaron debajo de la mesa y corrimos el sillón contra el balcón, con esto dejamos un espacio cuadrado en donde antes estaba la mesa y el sillón. Harald nos brindó los dos colchones inflables, que se ocupó de inflar y acomodar, luego nos dió la ropa de cama, las almohadas y ambos se despidieron hasta mañana.

SINGAPUR MULTICULTURAL

41-6Durante la cena del día anterior y antes de irnos a dormir, con Belu armamos un pequeño itinerario de lo que íbamos a hacer por Singapur. Decidimos que el primer día no nos íbamos a tomar ningún transporte público e íbamos a conocer la ciudad a pié. Que tremenda decisión, no sabíamos lo que nos esperaba. Si bien, estamos en la época de lluvias y casi todo el día está nublado. La humedad y el calor que invaden la ciudad es espeluznante. Caminamos unos 5km (tremendo lo que transpiramos) hasta nuestra primer parada, en Little India. La primer parada fue esta simpática casa colorida (Tan Teng Niah) en Little India donde se suelen realizar ciertos eventos de la comunidad. Durante el día suele funcionar como un lugar donde se establecen algunos vendedores de artículos. La segunda parada la hicimos en el templo de Sri Veeramakaliaman, un templo hindú muy importante en Singapur, que pudimos entrar a conocer y en ese momento se estaba llevando a cabo una celebración.

41-7También en este barrio es que se encuentra el templo de las mil luces. Un templo budista cuya característica principal es que posee un Buda enorme rodeado de 1000 pequeñas luces que se encienden al anochecer, dándole un hermoso marco al templo. En general, los templos budistas e hindúes, están completamente adornados por todo tipo de figuras que relatan historias sobre su respectivas religiones. Nos dimos una panzada en un restaurante indio. Sin duda que los sabores de la india son algo especial y nada tienen que ver con los sabores de los otros países asiáticos, a partir de este momento comenzaba un nuevo romance alimenticio.

41-8Seguimos recorriendo el barrio indio y fuimos a visitar un lugar icónico de aquí. El Mustafa Centre. Un shopping de unas dos cuadras donde, al entrar, te avasalla el total descontrol. Es un shopping donde cada sección de cada piso está cubierto de productos y torres y torres de productos en un desorden ordenado que no se puede entender. A medida que vas eligiendo tus productos y caminando te vas a ir encontrando con cosas nuevas y cada tanto, en el medio de un pasillo, van a aparecer las cajas para pagar. Que, luego de pagar, te ponen el producto en una bolsa que cierran con un precinto y listo. Ese es su método de seguridad para que sigas caminando por el shopping sin sospechas de que puedas abrir el precinto y meter algo extra.

41-8Al terminar nuestra recorrida por los principales puntos de Little India, quedamos en encontrarnos con Harald en la base del Marina Bay Sands. El hotel más grande y lujoso que tiene Singapur. Es realmente, un monumento bestial y se ha convertido en un ícono de la ciudad. El encuentro con Harald se debía a que nos íbamos a juntar a cenar temprano, a las 19hs y luego de la cena íbamos a ir a ver un show especial. Todos los días de la semana, a las 20 y a las 21 hay un show de aguas danzantes y luces en la bahía y eso fue lo que fuimos a presenciar. El show dura unos 15 minutos y es de una calidad muy buena y, lo mas importante, es gratis. Una vez finalizado el show, Harald nos invitó al bar ¨Level 33¨. Tal como lo indica su nombre es un bar en el piso 33 de un edificio que está justo enfrente de la bahía con una vista increíble al Marina Bay Sands. Allí nos tomamos unas cervezas artesanales, tuvimos una linda charla con Harald y luego volvimos en tren hacia la casa. Es importante destacar que los trenes funcionan hasta las 23hs, aproximadamente y que hay que estar atentos a estos horarios si uno está viviendo lejos del centro de la ciudad para no terminar tomándose un Grab o un taxi. Jocelyn estaba trabajando hasta tarde y además, casi todo los días, tenía alguna actividad como clases de alemán o piano, entonces no pudimos disfrutar mucho de su compañía en estos días.

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