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Indonesia

34. La puerta de entrada al Sudeste Asiático – Indonesia

LLEGAMOS A LA TIERRA DE LOS ARROZALES Y EL REGATE

34-1Llegamos a las doce de la noche del día 27 de Octubre al aeropuerto de Denpasar en Bali. Obviamente, no íbamos a ser tan temerarios de mandarnos a la noche balinesa a que se aprovecharan de los pobres recién llegados. Dormimos en el aeropuerto hasta las 6am y nos entregamos a la ciudad por la mañana. Un mundo nuevo ante nosotros, por fin algo diferente, otras personas, otras culturas ante nuestros ojos, una vez más. Al salir del aeropuerto, nos invadieron las ofertas de Taxis por todos lados, queriéndonos cobrar entre 300.000 y 350.000 rupias… Obviamente desconfiamos de todo y no aceptamos a ninguno que se nos acercara y empezamos a caminar desde el aeropuerto hacia lo desconocido. Frenamos cada tanto para ver si agarrábamos algo de wifi que nos pudiera salvar de esa situación. Hasta que un Taxista con cara de bonachón se nos acercó… le ofrecimos 200.000 rupias, como si supiéramos de lo que estábamos hablando y tras negociar un ratito, aceptó llevarnos a Ubud. Cómo llevaba el reloj prendido, pudimos ver que el precio de 300.000 era correcto. VamosViendoTrip pudo salir ganando esta vez.

34-2Llegamos al Shindu Homestay, que sería nuestro hogar por los próximos diez días. La prueba viva de lo que iba a ser Bali. Estábamos pagando menos de USD 8 por noche (entre los dos). Eso si, llegamos tan temprano que todavía no tenían nuestra habitación lista. Dejamos nuestras mochilas y nos fuimos a dar unas vueltas por el pueblo. Fuimos a visitar el palacio de ubud, caminamos por el mercado, donde vimos un sin fin de puestos de venta de ropa y comida sumado a una gran cantidad de penes de madera (disculpen la aclaración pero realmente nos llamó la atención la cantidad… jajaja) y terminamos almorzando a unos metros de nuestro hotel. Y aquí tuvimos el primer contacto con la comida del sudeste. Una fiesta de sabor en la boca, una cosa de la que uno no puede llegar a cansarse nunca (o al menos eso creemos por ahora). Volvimos al Hostel, ahora si, para establecernos en nuestro cuarto y luego de tomarnos un té y un café de bienvenida sumado a una breve siesta, nos fuimos a recorrer nuestras primeras terrazas de arroz que están ahí mismo en el pueblo de Ubud… las encontramos en el mapa como Rice Fields Walk, para quién necesite googlearlo o visitarlo cuando esté en Ubud.

34-3Aquí pudimos ver aquello a lo que se refieren cuando hablan de la belleza de los campos de arroz. Lo que es tan sorprendente y bello de estos lugares es la perfección con la que están escalonados, el verde que penetra los ojos y sobre todo, al atardecer, cuando se mezcla con el naranja del sol. Bali en sí es un escenario de colores constante y eso te envuelve. En medio de nuestra caminata por estos campos de arroz, pasamos por una cafetería, donde vimos unos animalitos encerrados en una jaula. Nos invitaron a que pasáramos si queríamos acariciarlos y sostenerlos y eso hicimos (no nos cobraron por hacerlo). Así fue como conocimos al Luwak. Este curioso animalito es el productor del café mas caro del mundo. Se le da de alimento, cada tanto, café, que luego defecará y con ese producto se realiza el café de Luwak, uno de los cafes mas caros del mundo. Claro que no lo probamos… Finalmente, volviendo al hotel, pasamos por el palacio de Ubud. Un templo en el medio del pueblo donde se realizan bailes típicos balineses todos los días. Para cerrar el día, fuimos a un negocio local y pedimos un chip para el teléfono que nos costó 125.000 rupias los 7,5GB que íbamos a tener que hacer durar todo el tiempo que íbamos a estar en Bali.

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DE PLAYAS Y TEMPLOS

Nuestros planes consistían en hacer base en Ubud y desde allí recorrer lo que pudiéramos de la isla. Las distancias, a primera vista, no parecían largas. El lugar más lejano al que iríamos era a 75km. El tema es que en moto, en Bali, esa distancia se realiza en un poco mas de dos horas. Pero bueno, priorizamos esa opción. La otra opción sería la de dormir unos días en el sur, unos días en el centro y unos días en el norte pero eso nos significaba un gasto grande en transporte terrestre en el que no queríamos incurrir.

34-6El hostel en el que estábamos nos alquilaba la moto a tan solo 60.000 rupias por día y eso nos iba a permitir ahorrarnos una buena cantidad de plata en traslados. Agarramos la moto y fuimos hacia nuestro primer destino, Uluwatu. Después de nuestra primera salida a la ruta donde vimos la cantidad de motos y autos que circulaban por la calle y de un viaje de un poco mas de una hora por lugares llenos de arboles, verde, calles de tierra y calles de piedra, llegamos a la primer parada: La playa de Balangan. Por fin… PLAYA. Nos tiramos un rato a disfrutar del sol, a disfrutar del mar, de las olas. Una playa con mucha gente aprendiendo a hacer surf. Un gran acantilado se levanta a un lado de la playa, y hacia allí 34-7nos fuimos. Una vista hermosa desde arriba, donde se aprecian los colores del agua, esmeralda, verdoso y azul. Allí arriba, una pareja próxima a casarse estaba sacándose las fotos para la boda. No está de más decir que fueron de las fotos más arriesgadas que hemos visto. Al bajar, volvimos a subir a la moto y nos fuimos a la playa de Padang Padang, en el viaje comimos en ¨The Mango Tree¨ un lugar que nos habían recomendado los chicos de PanamericanBus a través de instagram. Un lugar con comida rica pero que, definitivamente, estaba fuera de nuestro presupuesto. Por lo general, nosotros comemos por lo mismo que sale un solo plato en ese lugar.

34-9Padang Padang es otra playa hermosa, mucho más calma y tranquila que la anterior y aquí van a poder ver algunas formaciones rocosas en el agua que le dan otro condimento al lugar. Mucho mas pintoresco y paradisíaco. Aquí dormimos una siesta, leímos y disfrutamos del sol otro rato mas y como somos viajeros de culo inquieto decidimos ir al templo Pura Uluwatu a ver el atardecer. El templo está sobre un acantilado a casi 100 metros sobre el nivel del mar y se puede escuchar el ruido de las olas golpeando constantemente. El atardecer allí, es algo de un cuento de hadas, las imágenes que pudimos obtener con el Drone fueron realmente hermosas. A todo esto, durante el atardecer, me puse a volar el Drone 34-10sobre el templo y luego de estar un rato volándolo, se nos acercó un guardia que nos pidió que lo bajáramos ya que no podíamos estar volándolo porque estaba el presidente de Seychelles llevando adelante una ceremonia en el lugar. El guardia nos pidió sacarse unas fotos con el drone y conmigo como piloto. Obviamente accedimos y nos dejó ir, sin nigún problema. Como último condimento, en este templo hay varios monos dando vueltas por acá y por allá. Mientras caminábamos y los admirábamos por el lugar, uno de los monos me robó la gorra que yo tenía enganchada en la mochila. No solo se la robó, sino que se la llevó a la copa de un árbol y empezó a morderla hasta desgarrarla por completo… Eso es de mala persona… o de mal mono.. no sé. Con los ojos llenos de magia y con el mal trago de la gorra, nos volvimos para Ubud, preparándonos para las próximas aventuras…

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