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11. Rebelión en la granja (Parte 2) – Nueva Zelanda

A VECES UNO NECESITA UN LIMPIAPARABRISAS

Rebelion1(Que irónica que es la vida a veces…) Lo fueron empujando hasta el estacionamiento mientras todos seguíamos trabajando unos minutos más hasta que se hiciera la hora del almuerzo. Se hicieron las 12:30 y todos empezamos a caminar hacia los autos para comer, a todo esto, Magalí (La novia de Vincent) había venido a intervenir por él (una vez más) sin saber exactamente lo que había pasado pero nos pedía disculpas una y otra vez. Belu había empezado ponerse mal por toda la situación que se estaba viviendo y cuando llegamos al estacionamiento vimos a Vincent que me quería venir a pegar y yo que quería ir a responderle y en ese momento, Belu entró en un ataque de pánico a la vez que me pedía que no me acercara a Vincent para que no pase nada. Fueron Pierre y Quentin a frenarlo y este ultimo terminó peleándose también con él. En ese momento llegó la novia e intentó calmarlo. Le pidió que se suba al auto y quería llevárselo a la casa pero Vincent la empujó del auto y se fue a toda velocidad, no sabíamos a dónde (aún).

Rebelion2Magalí se quedó con todos nosotros, intentado llorar, pidiendo disculpas y no entendiendo porqué había pasado lo que había pasado. Yo me había quedado calmando a Belu que estaba intentando superar el ataque de pánico y sin entrar en mayor nervio para poder bajar los decibeles de todo lo que había pasado. Después del almuerzo, nos fuimos a trabajar a otra plantación, la tarde siguió con todos nosotros hablando de lo que había sucedido sin saber exactamente porqué es que había reaccionado así. Cuando terminó la tarde y volvimos al auto con Belu, nos dimos cuenta que teníamos el espejo lateral izquierdo movido, la puerta del acompañante rayada y para sorpresa final, nos faltaban los dos limpiaparabrisas. Vincent los había arrancado. En ese momento, nuestra bronca creció exponencialmente. Volvimos a la casa y ya no estaba el auto de Vincent, había dejado las cosas de Magalí en la casa y él se había ido… o mejor dicho, había huido…

SOLA EN EL OLVIDO

Rebelion3Pasó un día y estábamos sin novedades del fugitivo. Pasaron dos días y seguíamos sin novedades del fugitivo. Un halo de incertidumbre corría por la casa. Teníamos dos limpiaparabrisas menos y teníamos que recuperarlos así que con Belu salimos una hora antes del trabajo y nos fuimos a buscar un repuesto a Tauranga. Obviamente, no encontramos nada, tuvimos que terminar en un desarmadero y le arrancaron los limpiaparabrisas a otro Toyota Estima y se los pusieron al nuestro. Claro que nos tomamos la libertad de cobrarle a Vincent (Descontándole del sueldo) los limpiaparabrisas, la hora de trabajo mía y de Belu y la nafta que usamos para ir a buscarlos, nos cobramos todo… Absolutamente todo.

Rebelion4Pasaron los días y la convivencia en la casa se venía haciendo cada vez más intensa, teníamos a Magalí viviendo con nosotros y todos los habitantes de la casa, embroncados con Vincent. Imagínense que puede salir de eso…. Obviamente, nada bueno podría salir de eso. Algunos días Magalí desaparecía después del trabajo y se iba a verlo a su refugio que nunca supimos cuál fue y él venía a la noche a dejarla sin siquiera entrar al lote de la casa. Evidentemente no tenía ni la mas mínima intención de aparecer ni para pedir disculpas. Una de esas noches que se fue Magalí era Viernes. Al día siguiente, Sábado, llovió y no fuimos a trabajar. Estábamos en la casa, dispersos y charlando entre todos los que estábamos ahí y de repente, se escucha un auto llegar. Era Vincent y no venía solo, venía acompañado de Magalí y en un auto aparte venía Peter, nuestro amigo Maorí. Pareciera ser que ya teníamos la respuesta sobre el lugar al que había ido Vincent a refugiarse.

LAS DISCULPAS NUNCA LLEGARON

Rebelion 5Se bajó del auto Magali y entró directo a su cuarto a buscar todas sus cosas, Peter y Vincent se quedaron afuera. Belu se asomó a mirar y lo vió a Vincent caminando nervioso en la parte de afuera, iba de aquí para allá, nervioso. Sin poder controlarse, Belu salió a saludar a Peter, y Vincent se metió en el garage para no dar la cara, una vez más. Belu volvió a entrar a la casa y detrás de ella entró Peter. Hasta que Peter no estuvo adentro, Vincent no se animó a entrar. Se acercó a mi, que estaba de espaldas a la puerta y me saludó. Respetuosamente, le devolví el saludo. Me pidió si podíamos ir a hablar a afuera pero me negué. Sinceramente, no se me ocurría nada que pudiera decirme que lograra que cambiara mi opinión formada sobre él en los últimos dos meses. Vincent salió y ahí fue que una vez mas, sin poder con su necesidad de hablar todo, Belu salió sin pensarlo dos veces a pedirle explicaciones y a reclamar un pedido de disculpas por lo que había hecho con el auto. Salí con ella, para poder ver que el fugitivo no actuara de manera agresiva, una vez más.

Rebelion 6Belu le preguntó una y otra vez si no creía que le debía una disculpa a ella también por lo que hizo. Vincent solamente respondía con evasivas, nunca le dijo nada. En ese momento Belu también le preguntó porque era que se había agarrado conmigo en la plantación, si yo no le había hecho nada. Como toda persona con sus características, comenzó a adoptar el lugar de Víctima: «Me puse así porque Jimmy me exigía que haga y yo estaba haciendo.» «Me puse así porque cuando fui a encararlo a Jimmy se me rió en la cara»… y otras tantas innumerables excusas salían de su boca pero nunca llegó un pedido sincero de disculpas. Ya, después de esto, fue Belu a reclarmarle a Magalí lo gastado por el arreglo. De todo lo que estábamos cobrándole, se rehusaba a pagar la hora de Belu, diciendo que ella podría haberse quedado en la plantación, que no era necesario que vaya. Lo cual para nosotros no era negociable, no Rebelion 7había posibilidad de que la deje a Belu en la plantación, sin saber cómo iba a volverse o cuándo iba a poder buscarla. Después de un rato de discusión, siguió negándose. Terminamos hablando sobre que le íbamos a pedir al contratista que le descuente del sueldo lo que nosotros reclamábamos.

A partir de ahora, lo que escriba es solamente una conclusión sacada por nosotros teniendo en cuenta todo lo que habíamos visto a lo largo de dos meses. Nuestra pareja viajera compuesta por el Francés y la Argentina era una pareja bastante tóxica entre sí. Su hobby principal era el de ejercer la suposición, siempre pensando en lo que podrían estar diciendo o pensando los demás sobre cualquier cosa que hicieran. Personas que se creían el centro del mundo, suponiendo que todos hablaban sobre ellos en sus ratos libres. Una pareja dispareja en la que él siempre tenía intenciones de hacer algo pero nunca lo decía y ella siempre lo decía y terminaba imponiendo sus decisiones sobre los pensamientos no expresados de él. Él, una persona que se guardaba todo y lo acumulaba hasta el momento de explotar, tanto que hemos visto situaciones violentas entre ellos. La advertimos a ella una y otra vez sobre esto pero siempre fue muy difícil hacérselo ver y que no lo defendiera en su forma de actuar. Ella, que, aparentemente, no resistía estar mucho tiempo a solas con él porque cada vez que buscábamos hacer planes separados, las cosas se complicaban. Y ella, que alegaba una y otra vez que era quien lo conocía a su novio y respetaba sus formas. Una persona presa de una relación tóxica y a gusto en esa relación. La enseñanza que nos dejaron estas dos personas fue la de que una persona que no está abierta a que la ayuden y que no quiere que la ayuden, no puede ser asistida.

LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

Rebelion 8Gracias a dios se fueron. La casa perdía dos integrantes pero ganaba en calidad de vida, en paz, ganaba en unión y armonía. Las siguientes dos semanas fue de convivencia entre los 3 argentinos que estábamos y los dos franceses. Hicimos actividades, jugamos a juegos, nos divertimos entre nosotros. Un grupo sano que se estaba desintoxicando y uniendo nuevamente, luego de la división que se había generado motivada por «líderes» negativos. Algo de lo que este mundo necesita mucho menos. Y habiendo logrado esta unión en el grupo es como pudimos despedir con mucha alegría a Pierre y a Quentin, dos franceses que nos mostraron que, evidentemente, el mundo no se divide por países sino que esta compuesto simplemente por personas. Nuestra nacionalidad, definitivamente, no nos define. Por más que parece una obviedad, no es algo que todos sepan. Repítanlo, a quienes se crucen… y así terminó esta novela.

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