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Isla Norte

7. Kiwis en Kati Kati – Revuelo en la casa de Gran Hermano – Nueva Zelanda

EL TIEMPO EN NUEVA ZELANDA VUELA

Collage Tauranga26 de diciembre. 1 mes y 16 días desde que habíamos arribado a Nueva Zelanda y ya habíamos pasado por todas las situaciones. Estuvimos varias semanas aislados en un lugar paradisíaco. Vivimos mano a mano con maories y aprendimos sus usos y costumbres. Entablamos una relación bastante estrecha con ellos. Estuvimos en la ciudad de Auckland y nos cansamos de ella en pocos días. Pasamos por el primer lugar del mundo en el que sale el sol, estuvimos en varias cascadas de la isla norte, usamos un tobogán de roca, pasamos navidad en la playa con una tranquilidad indescriptible y también pasamos navidad anticipada con los maories y un show de fuegos de artificio impresionantes. Subimos a montes, fuimos a varias piletas calientes. Pasamos momentos muy feos de tensión con indios y recorrimos varios pueblos del interior. 46 días muy, muy completos y todavía quedaban muchos por delante.

POR FIN ¡UNA CASA!

Llegamos a nuestro nuevo desafío en Kati Kati. Pusimos la dirección de la casa que nos había conseguido nuestro contratista y hacia allí nos dirigimos. La idea era que en esa casa viviéramos nosotros y todos los que fueran a trabajar con nosotros en Kati Kati. GK, nos había prometido a mí y a Belu que íbamos a pagar un monto muy bajo por semana (En NZ, la acomodación promedio, por persona, anda por los NZ$130. A los ocupantes de la casa les iba a cobrar NZ$75. A mí y a Belu nos iba a cobrar NZ$50 entre LOS DOS). Por otro lado, por ocuparme de todas las cuestiones que surgieran en el grupo y por conseguir la gente, GK me había prometido un aumento en el salario por hora. Cuestiones sobre las que más adelante les contaré.

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KatiKati2Entramos al pueblo, a la calle en la que quedaba la casa y nos encontramos con casa toda tapada por plantas, que desde la calle no se vé. A la derecha de todas estas plantas, una entrada de autos, y nos mandamos por ahí. La casa cerrada y nadie adentro. Estacionamos y nos quedamos en el estacionamiento… esperando. 10 minutos más tarde llegó un auto conducido por un hombre de unos 50 años, Barba blanca deshilachada y un turbante naranja en la cabeza. Claramente indio. Estaba vestido con camisa y pantalones de vestir. Al ver la imagen, le dije a Belu: «Listo, nos ponen un tiro a cada uno en la cabeza». A Belu no le gustó la idea. Amablemente, lo saludé y me devolvió el saludo con la misma amabilidad. Empezamos a charlar, me preguntó cuánta gente iba a ocupar la casa y otras preguntas. No tuve KatiKati3respuestas para todas. Me comentó que esta era la primera vez que iba a alquilar la casa para gente y qué tenía que hacer los arreglos correspondientes con la persona que había arreglado el alquiler (El contratista, GK). El Indio nos empezó a mostrar la casa, cuarto por cuarto. La casa estaba compuesta por un living-comedor. Una cocina amplia, un lavadero, dos baños (uno que es solo Toilet) y tres cuartos. Además, había un cuarto, del tipo escritorio para trabajo, que tenía una cama. El primer cuarto era el principal, del dueño de la casa (que iba a vivir con nosotros). El segundo cuarto, contenía tres camas y el tercer cuarto, cuatro camas. En este ultimo cuarto, dormía Babú. Un chico de origen indio, del norte de india, específicamente de Punjab y luego quedaban otras tres camas libres. Después de hacer el recorrido de la casa y de estar unos 30 minutos solos con el dueño de la casa (Taar), le pregunté si podía usar el cuarto principal y me respondió que si, así que nos estábamos asegurando de tener por primera vez en el viaje, una cama Matrimonial.

NUEVOS COMPAÑEROS DE VIAJE

KatiKati4Al rato, vimos a lo lejos que venían caminando por la calle desierta, una pareja. Entraron al patio de la casa y sin dejarlos respirar les pregunté «¿Uruguayos?». Con una aparente cara de alivio me responden «¡Si!». Y así fue como conocimos a Nashua y a Manuel. Los invitamos a pasar a la casa para que la conozcan y les remarqué con énfasis que la cama matrimonial era nuestra, así que los chicos se quedaron con el cuarto de la TV. Después, al pasar las horas, vimos que el dueño de la casa se iba a quedar con nosotros viviendo en la casa así que nos quedamos sin cama matrimonial y también nos quedamos sin cuarto privado. Conclusión: Volvíamos a dormir al auto.

KatiKati6A todo esto, ya iba terminando el día 26 de Diciembre y no teníamos la dirección de la plantación de Kiwis en la que debíamos trabajar. Algo que veníamos trabajando mucho en este viaje, era el evitar estar todo el tiempo pensando y suponiendo lo que otras personas pensaban o decían. Tomar las cosas con paciencia y tener la sabiduría para saber elegir el momento en el que uno debe actuar y sobre todo, cómo debe actuar. Ya un poco más tarde, llegaron dos de los chicos franceses que habíamos conocido en Navidad. Sus nombres: Quentin y Pierre. Ellos iban a trabajar con nosotros también en la plantación de Kiwis y llegaron con la noticia de que aun no teníamos un lugar físico de trabajo. Ya por la noche, llegaron Magalí y Vincent, que también habían dejado el trabajo con las moras y empezaban a trabajar con nosotros (Si es que nos daban un trabajo…). Terminó el día y ya éramos 8 personas en la casa y sumando a los dos indios, éramos 10. Belu, Magalí, Vincent y yo, ya sabíamos que esperarnos de la organización de los indios respecto al trabajo. Todavía no teníamos la dirección y era posible que no la tuviéramos por algunos días, así que debíamos armarnos de paciencia y respirar. Los franceses y los uruguayos eran nuevos en estos temas, así que como esta era su primera experiencia laboral en el país estaban un poco mas ansiosos por empezar.

LA LLEGADA DEL CUERVO Y LOS GATOS

KatiKati7Llegó el 27 de diciembre y no teníamos ningún dato de nada. GK nos mandaba mensajes esquivos y no nos decía nada concreto respecto al trabajo. Los humos se iban poniendo muy densos en la casa y ya se hacía difícil mantener la calma uno mismo con todo lo que se estaba generando alrededor. Más aún sabiendo que el 1 y 2 de enero eran feriados y ya sabíamos que no íbamos a poder trabajar. Durante todo el día estuve enviándole mensajes a GK y llamándolo para insistirle que nos diera un trabajo. Además de toda la gente que vivía con nosotros, había otras personas que nos habían contactado por Facebook que también querían empezar a trabajar con él y todos venían a consultar y preguntar a nosotros las dudas que tenían. Entre estas personas de Facebook, estaba Leandro. Un chico del que veníamos KatiKati8comentando un par de días antes, que tenía un gato que era muy… demasiado grande para las proporciones de un gato. Todo esto lo vimos gracias a las fotos de perfil de Facebook. Ese día, a las 10 de la noche, llega una persona caminando desde la oscuridad (y cuando digo oscuridad, me refiero a oscuridad absoluta) con una mochila y un bolso colgando. Efectivamente, era Leandro (Hincha del club San Lorenzo de Almagro. Apodados «Cuervos») que llegaba desde Auckland. Había venido en colectivo (al igual que los Uruguayos) y se había bajado en Kati Kati para venir caminando hasta la casa y poder empezar a trabajar con nosotros al día siguiente. Apenas conocimos a Leandro, sacamos el tema de su gato gigante y nos confirmó que así era. Obviamente, Belu (Fanática de los gatos), no dejó de hablar de sus bebés (Gatos) que había dejado en Buenos Aires y Leandro también le contaba de su gata. Que, a todo esto, le manda audios… una cosa de no creer, pero hay pruebas.

LA TIERRA PROMETIDA Y EL SORTEO

KATIKATI9A las 11 de la noche nos llega un mensaje de GK diciéndonos que ya había lugar para que empecemos a trabajar. En ese momento en la casa éramos 9 personas para trabajar pero solamente 6 podrían empezar. Por lo cual, 3 se iban a tener que quedar. Tanto Belu, como Magalí, Vincent y yo, teníamos el trabajo asegurando por venir trabajando con GK desde hace tanto tiempo. Entonces, es por eso que decidimos hacer un sorteo para elegir a las otras dos personas que iban a trabajar con nosotros. Pusimos en un papel, el nombre de los dos franceses. En otro papel, el nombre de los dos uruguayos, y en un tercer papel, el nombre de Leandro. Pusimos todos los papeles juntos en un vaso y Belu fue la encargada de retirar el papel…. Momento de suspenso y tensión… Belu sacó el papel de los Uruguayos. Y ahí, ya teníamos el equipo titular para empezar a trabajar.

El Jueves 28 empezamos a trabajar en Kati Kati. Fuimos a una plantación en las que nos dieron trabajo por 5,5hs. Nos cortaron antes de terminar el día porque tenían que fumigar. Fue mucho mejor que nada. Los ánimos ya estaban un poco mas calmados pero ahora las dudas se plantaban por el hecho de ver si el contratista pagaba o no pagaba. Seguía mucha ansiedad en el aire, que era muy complicada de calmar. El Viernes 29, la plantación a la que íbamos a trabajar estaba cerrada así que no pudimos acceder. El 30, pudimos ir a trabajar todos los que estábamos en la casa, incluyendo los que habían quedado afuera del sorteo inicial. Para cerrar el equipo de personas viviendo en la casa, a la noche del 30 llegaron Yesica y Daniela. Dos chicas argentinas que nos habían contactado y que iban a empezar a trabajar con nosotros al día siguiente. Finalmente, con el equipo completo y siendo 11 personas, pudimos ir a trabajar todos juntos el 31 y terminamos el año bien, bien arriba.

CON TODO EL ENVIÓN HACIA EL NUEVO AÑO

Terminamos el 31/12 de trabajar y después de 8 horas de estar trabajando y seleccionando Kiwis vino una nueva discordia en la casa. ¿Que íbamos a hacer en año nuevo? Algunos querían ir a Mt. Maunganui, otros querían ir a Tauranga y nosotros habíamos sido invitados por nuestra Mamá maorí (Maakere) para ir a pasar el año nuevo con ellos a Matata. Obviamente, esto nos pareció una idea muy buena ya que teníamos una nueva oportunidad para ir a ver a nuestros amigos, oriundos de Nueva Zelanda. Entre algunas idas y venidas y discordancias entre los habitantes de la casa, todos se sumaron a venir a pasar el año nuevo con los maoríes a Matata… Y hacia allí fuimos…

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