Memorias

Para los que leen: Miedos

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Si me preguntan a qué le tengo miedo, digamos de lo que puede llegar a pasar en el viaje… se me vienen más rápido a la cabeza las cosas a las que no le tengo miedo. No le temo a no tener qué comer, no le temo a donde podría dormir, no le temo al clima, no le temo a no tener dinero, no le temo a pasar frío o calor… todo, igual, es mas fácil escribirlo o decirlo que vivirlo, lo sé. Pero a lo que voy con esto, es que no le tengo miedo porque lo vivo como una aventura, como una anécdota que va a pasar, que va a fluir como una historia más para contar. Las anécdotas no son situaciones vividas alegres, son situaciones vividas que quedan en nuestras mentes y en nuestros corazones. Porque nos llamaron la atención, porque nos generaron algo atípico, porque nos generaron sentimientos anormales o fuertes.

Por eso no le tengo miedo, porque para mí son aventuras, son anécdotas, son historias para contar y revivirlas como lo que algún día viví.

Si me preguntas sobre un miedo más fuerte, como la muerte, tal vez me detendría a pensar un poco más. Un poco más para analizar cada situación que podría generarnos la muerte. Porque la muerte te puede tocar tanto en este territorio como en el que estés. ¿Tenés más riesgos de que la muerte esté mas cerca por alejarte de tu país? No sabría decirte… hoy en día te matan por un celular en Argentina. Pero pongámosle que por ser un territorio desconocido y ser un extranjero, las posibilidades de riesgo son mas altas. No lo sabríamos tampoco. No podríamos charlar de este tema porque ninguno lo sabe. Todos podemos suponerlo.

Por eso, voy a explayarme en el sentimiento hacia la muerte… sin entrar en sí es mas riesgoso acá o allá.. porque la muerte nos puede estar recibiendo en cualquier momento. Creo que en cierto punto todos le tememos, porque todos le tememos a lo incierto, a la incertidumbre de lo que vendrá después de eso.

Hoy en mi vida no lo tengo presente. Pero si viene, piensen que fue porque me arriesgué haciendo lo que deseaba. Si viene, piensen que me la jugué y estoy feliz de jugármela. Feliz de jugar en la cancha de la vida, feliz de ser goleadora de mi meta, feliz de que finalmente tomé ese avión con ganas de llenarme de miles de preguntas acerca de la vida y fulminar mi historia con miles de gestiones y conocimientos. No estén mal por si muero, estén mal por si me dejo morir en vida.

Hoy tienen que estar felices de que su hija, su hermana, su tía, su cuñada, su amiga… está cumpliendo un sueño: el sueño de viajar sin límites para conocer la vida desde otra perspectiva. Para conocer la vida con otro color, con otra esencia, con otras imágenes y, sobre todo, con otros seres. Seres que seguro van a ser muy constructivos en mi vida. Seres que me van a seguir enseñando más de lo que estoy aprendiendo. Voy en busca no solo de conocer distintas culturas, distintos paisajes, distintas personas, sino también de seguir conociéndome a mí desde otra fase, sin el trabajo de todos los días, sin la familia, sin los seres queridos en general, sin mi barrio, sin mi idioma ni costumbres. Voy a conocer a otra Belén. Y, si todo esto descrito me hace conocer la muerte… me presentaré.

María Belén Marcenaro

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